viernes, 6 de noviembre de 2009
jueves, 1 de octubre de 2009
viernes, 4 de septiembre de 2009
También el tacto candente del día
lleva en su latido benéfico
un aviso de sobresalto en el borde.
En la inmóvil circunferencia,
un espacio donde labios o veneno,
                                                  alternativamente,
se posan con la misma determinación.
Francisco R. Hernández, de La sed y el incendio
miércoles, 5 de agosto de 2009
sábado, 4 de julio de 2009
No el temblor,
lámina fiel que en la superficie
aún separa miembro y aire.
Antes del despojo,
presos en la eterna claridad del viaje.
Temporada sin mancha,
acogidos por los tilos y su fe de sombra.
Pudimos seguir así,
                             inmóviles,
nunca ceniza,
casi a punto de recordar.
Preciosa raíz de lo que no fuimos.
Francisco R. Hernández, de La sed y el incendio
sábado, 6 de junio de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
jueves, 9 de abril de 2009
sábado, 7 de marzo de 2009
viernes, 6 de febrero de 2009
jueves, 1 de enero de 2009
sábado, 20 de diciembre de 2008
sábado, 8 de noviembre de 2008
domingo, 19 de octubre de 2008
                                                 Discóbolo
No es la contienda del mármol
la que libra el pez de la palabra,
ni la luz prendida en el volumen
acata el mismo mandato.
Pero un compás dispone el músculo,
la letanía del arquero
o la inclinación del celebrante.
Ven a escuchar qué restalla
en el principio del fruto.
Francisco R. Hernández, de La sed y el incendio
sábado, 27 de septiembre de 2008
viernes, 29 de agosto de 2008
Destierro a Constanza
Sólo la madurez del fruto,
                                     poema,
jura que estos versos
también viajaron hasta Constanza.
Idéntico metal de nubes bajas,
sombra del aire extremo.
¿Qué semejanzas esparcen su aviso?
Mismo perseverar de lo invisible.
Francisco R. Hernández, de La sed y el incendio