viernes, 29 de agosto de 2008









Mira cómo las pisadas
escriben el cauce antiguo.

Aguarda el segundo arrebol:
no antes tensarás el estambre
hasta que las pulsaciones
pueblen el aire del mes.

Después pesa el signo ardiente,
siempre envés bajo el agua.







Francisco R. Hernández, de La sed y el incendio