domingo, 6 de noviembre de 2016


        
      
        
      
              

         
Leo en las llagas de mi dama.

Antes olfateó el zorro.

Es la misma sintaxis
que transcurre incesante.

Ahora lo recuerdo:
ardí y no fue mi piel.

 
 
 
  
  
 
 
Francisco R. Hernández, Arte de la cetrería